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Yolanda Bedregal
OBRA - LITERATURA PARA NIÑOS - HISTORIA DEL ARTE PARA NIÑOS





PINTORES IMPRESIONISTAS

Publicado en La Razón el 26 de mayo de 1948

¿Les ha ocurrido, en un día de excursión, acampar a las diez de la mañana en un lugar y hallar que a las seis de la tarde el sitio parece muy distinto? ¿A qué se debe esto? Alguien dirá que de mañana uno estaba alegre y por la tarde triste de terminar el paseo. Si, puede ser; porque las cosas dependen del espíritu con que las contemplamos. Pero hay también otra razón muy importante. Y es que, aunque no cambien las formas, a cada hora la luz, las sombras y el color se modifican y dan otro aspecto a las cosas.

Así cuando un artista pinta un paisaje por ejemplo, en cuatro momentos del día, resultarán cuatro cuadros distintos. Es esto justamente lo que hicieron a fines del siglo pasado, algunos artistas franceses.

Colgaron luego sus trabajos en las paredes de un cuarto donde la gente pudiera verlos. Los visitantes hallaban que estas pinturas eran algo que antes no habían sorprendido en una rápida visión de las cosas. A uno de estos cuadros un artista le puso por título Impresión. Pronto a todo el grupo de pintores los llamaron Impresionistas.

Hasta entonces se había pintado tratando de poner el color real, un trigal amarillo, un caballo negro; las sombras grises negras o pardas, sin tener en cuenta que la luz las hace parecer de otro color. El caballo negro toma tintes azules; las sombras pueden ser verdes azules, púrpuras, violetas según el objeto en que se proyecten y según la luz que lo envuelva.

Dijimos cuan difícil es pintar al aire libre, fuera del cuarto, ya que no hay pinturas que siquiera se acerquen al brillo de la Naturaleza. Pero si recuerdan al inglés Constable, verán que consiguió dar claridad a sus paisajes colocando los colores en pequeñas manchitas separadas que hacen como vibrar el conjunto. Fácilmente pueden observar este efecto en un día de fútbol en el estadio. La parte ocupada por las cholas y las indias con pollera y mantas, salpican las gradas de piedra de un brillo mucho más fuerte y claro que la parte ocupada por la gente que usa trajes de color más o menos uniforme.

Además de que los Impresionistas usaban esa técnica de colores fragmentados, ya no se ocupaban de reproducir temas religiosos, históricos, ni retratos de nobles. A ellos les interesaba la luz como principal personaje de sus cuadros, ya sea sobre el campo, sobre una manzana, entre los árboles o en la figura humana.

Por ello las primeras veces que la gente vio estas exposiciones, quedó desconcertada. No querían admitir a los Impresionistas en los salones oficiales donde presentaban su obra los demás pintores. No podían vender su obra y casi todos pasaron tremendas pobrezas en vida. Al fin el público se fue acostumbrando y comprendió mejor esta nueva manera de expresarse.

Los cuadros que los Impresionistas tuvieron que vender por unos pocos francos, se pagaron después con fantásticas sumas.

Fue numeroso el grupo de impresionistas; pero los más conocidos por las muchas reproducciones son Monet, Manet, Renoir, Degas (Moné, Mané, Renuar, Degá).

Claudio Monet salía al campo con su carrito cargado de lienzos y pasaba todo el día pintando la misma vista. Cada vez que la luz cambiaba el aspecto de lo que estaba pintando, tomaba un nuevo lienzo. Así resultaban quince diferentes cuadros del mismo lugar según los efectos luminosos. Hizo una serie de veinte cuados de la fachada de la misma Catedral mirada a diferentes horas. El primer momento, uno halla que los contornos y el dibujo son imprecisos, pero es que a Monet le interesaba la luz y el color y no la forma.

Eduardo Manet en realidad el iniciador del Impresionismo, no rompía sus colores en tantas pequeñas manchitas brillantes como hacia Monet. Sólo en los últimos diez años de su vida empleó este procedimiento.

Quizá gusten ustedes más del Guitarrista de Manet que de los Álamos de Monet, porque generalmente las personas son más interesantes que las cosas, a pesar de que “la luz es el personaje más importante” en la pintura.